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Mártires Riojanos, testigos del Evangelio

07 Mayo 2019
Publicado en Noticias y actividades
“¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
 
La ferviente proclamación del Apóstol Pablo se nos vuelve a presentar en las vicisitudes humanas, cristianas y sacerdotales de los siervos de Dios Enrique Ángel Angelelli Carletti, y Compañeros, quienes en el transcurso de sus vidas supieron dar un testimonio claro de su total pertenencia al Señor y de un generoso compromiso al servicio de los hermanos, sobre todo de los más débiles e indefensos.
Los siervos de Dios, que en el transcurso de la cruel persecución en argentina en 1976 ofrecieron a Cristo su hermoso testimonio de fe, acogieron dicha invitación y sufrieron por su amor, peligrosos ultrajes e injustas y condenas hasta el derramamiento de sangre. 
El pequeño grupo de los mártires, pertenecientes al conjunto del Pueblo de Dios, es guiado por Monseñor Enrique Ángel Angelelli Carletti, Obispo de La Rioja. Nació en Córdoba el 17 de julio de 1923. Fue bau¬tizado el 30 de agosto de ese mismo año. En 1938 ingresó en el Seminario de Nuestra Señora de Loreto, en Córdoba, completando sus estudios teológicos y de derecho canónico en la Universidad Gregoriana de Roma, ciudad donde fue ordenado presbítero, el 9 de octubre de 1949. A su regreso, desempeñó su ministerio en barrios humildes de Córdoba y como asesor de la Juventud Obrera Católica, además de algunos encargos en la curia diocesana. 
El 12 de marzo de 1961 recibió la consagración episcopal como Obispo titular de Listra y Auxiliar del Arzobispo de Córdoba, Mons. Ramón Castellano. El 24 de agosto de 1968 inició su ministerio pastoral como tercer Obispo de La Rioja. Desarrolló su acción pastoral buscando concretar la opción preferencial por los pobres y animando la evangelización según las enseñanzas del Concilio Vaticano II. 
Pastor de tierra adentro, fue resistido por sectores reticentes a la renovación eclesial y por quienes veían peligrar su poder económico por razón de las consecuencias de la actuación pastoral de Mons. Angelelli. Acalladas sus misas radiales en dos ocasiones, en marzo de 1976, después del golpe militar, la persecución hacia Mons. Angelelli y sus colaboradores se hizo más violenta y explícita, con el arresto de varios sacerdotes y laicos, además de obstáculos permanentes al desarrollo de la misión de la Iglesia. 
El 4 de agosto de 1976, regresando de Chamical a La Rioja de la celebración de la novena del funeral de los Siervos de Dios Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville y de Wenceslao Pedernera, Mons. Angelelli muere en un accidente provocado dolosamente por la embestida de un vehículo en Punta de los Llanos, paraje “el Pastor”. Establecidos los motivos, los responsables, miembros de la dictadura militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983, fueron juzgados y condenados por la sentencia del Tribunal Oral Federal del 4 de julio de 2014.
El presbítero Gabriel Longueville nació en Étables, Francia, departamento de Ardèche, diócesis de Viviers, el 18 de marzo de 1931, y fue bautizado el 12 de abril de ese mismo año. El 26 de septiembre de 1942, entró en el Seminario Menor de Saint Charles en Annonay y en octubre de 1948 pasó al Seminario Mayor de Viviers. Llamado al servicio militar desde 1952 hasta 1954, volvió a ser convocado para ser en¬viado a Argelia en 1956. De retorno al Seminario, completó los estudios y fue ordenado presbítero el 29 de junio de 1957. En 1968, después de servir pastoral¬mente en su diócesis como formador en el Seminario, a pedido suyo, fue enviado como misionero fideidonum a Argentina, a la provincia de Corrientes primero; en 1971 se traslada a la diócesis de La Rioja donde adhirió con convicción al proyecto pas¬toral de Mons. Angelelli. El 7 de mayo fue nombrado vicario cooperador en la Parroquia “El Salvador” de Chamical; al año siguiente, el 23 de febrero, es nombrado vicario sustituto allí mismo. Se esforzó por conocer y comprender a su rebaño, visitando los pueblos y parajes más lejanos, animando la organización de Cáritas y el acompañamiento de los más pobres y excluidos. Escultor y pintor, retrató en sus obras el paisaje humano y natural del pueblo encomendado. Estrecho colaborador de la misión pastoral de Mons. Angelelli, el 18 de julio de 1976, fue llevado con engaños a una actuación policial, junto a Fray Carlos de Dios Murias, para ser asesinados. Sus cuerpos fueron encontrados en el paraje “Bajo de Lucas” a 7 km. de Chamical.
El padre Carlos de Dios Murias, Sacerdote de la Orden de los Frailes Menores Conventuales, nació el 10 de octubre de 1945, en Córdoba, recibiendo el bautismo el 24 de no¬viembre. Luego de los estudios primarios, en 1958 entró en el Liceo Militar. Concluida la educación secundaria, se inscribió en la Facultad de Inge¬niería, estudios que no concluyó por decidirse a comenzar su formación para la vida consagrada, vocación que maduró durante esos años. El 5 de abril de 1966 inició el postulantado en la Orden de los Frailes Franciscanos Conven¬tuales. En el mes de diciembre sucesivo, fue admitido en el noviciado y el 6 de enero de 1968 hizo su profesión simple. El 31 de diciembre de 1971, hizo su profesión solemne. Terminada la formación filosófica y teológica, el 17 de diciembre de 1972 recibió el presbiterado de manos de Mons. Angelelli.
Vivió los siguientes dos años en calidad de vicario cooperador, primero en la Parroquia “Cristo del Perdón”, en La Reja (Partido de Moreno) y luego en José León Suárez, donde tuvo ocasión de desarrollar una intensa acción pastoral, especialmente con los jóvenes y con los más necesitados. De marzo a julio de 1975, Fr. Carlos de Dios visita Chamical, diócesis de La Rioja, en vistas a establecer allí una comunidad de la Orden de los Frailes Menores Conventuales. Entusiasmado con el dinamismo pastoral diocesano, la estrecha comunión y cooperación de los sacerdotes y religiosas con el obispo, el 27 de febrero de 1976 fue destinado de manera estable al servicio de la Diócesis de La Rioja; el 6 de mayo, Mons. Angelelli lo nombró vicario cooperador de la parroquia “El Salvador” de Chamical. 
Muy cercano a la gente, en sus homilías denunciaba con fuerza las injusticias perpetradas por quienes detentaban el poder político en aquella época. El domingo 18 de julio, mientras estaba cenando en la casa de las religiosas del Instituto “Hermanas de San José”, fue llevado junto al Siervo de Dios Gabriel Longueville por algunas personas que se presentaron como miembros de la Policía; ambos fueron asesinados en la noche de ese mismo día.
El Señor Wenceslao Pedernera, Laico y padre de familia, nació en La Calera, departamento de Belgrano, provincia de San Luis, el 28 de septiembre de 1936 y fue bautizado el 24 de septiembre de 1938. Ya desde joven se dedicó al trabajo en el cam¬po y, en 1961, se trasladó a Mendoza para trabajar en la finca Gargantini. En marzo de 1962 se casó, en Rivadavia, con Marta Ramona Cornejo y de esta unión nacieron tres hijas: María Rosa, Susana Beatriz y Estela Marta. Si bien no participaba de la vida eclesial, luego de asistir a las novenas predicadas por los Oblatos de María Inmaculada, se convirtió decidida y entusiastamente, participando en adelante, de misiones populares, semanas bíblicas y comenzando a recibir con asiduidad los sacramentos.
Al mismo tiempo se comprometió en el ámbito de las cooperativas rurales y, en 1968, entró a formar parte de la coordinación regional del “Movimiento Rural de la Acción Católica Argentina” en la región de Cuyo. En 1972 participó en dos cursos de formación y profundización organizados por el mismo Movimiento en la ciudad de La Rioja; allí conoció a Mons. Angelelli a quien percibió como un pastor comprometido con los pobres y por eso, más tarde, se trasladará con su familia a Sañogasta en La Rioja, apoyado concreta-mente por Mons. Angelelli. En la Argentina de aquella época, este servicio a favor de la cooperación solidaria de los trabajadores, era sospechado y estigmatizado como subversivo, y por este motivo, particularmente des¬pués de la llegada de la dictadura militar, Wenceslao padeció varias amenazas juntamente con sus familiares. 
En la noche del 24 al 25 de julio de 1976, mientras se encontraba descansado en su casa, fue atacado por un grupo de hombres que lo acribilló delante de su esposa e hijas; gravemente herido, murió horas más tarde en el hospital de Chilecito, no sin antes perdonar a sus asesinos y pedir a su familia que no odiara.
La fama del martirio de los cuatro siervos de Dios se difundió enseguida en la comunidad cristiana, por lo cual, el 31 de mayo del 2011 al 15 de mayo del 2015 se celebró en la diócesis de La Rioja la investigación diocesana informativa cuya validez jurídica fue reconocida por la Congregación para la Causa de Los Santos con el decreto del 6 de noviembre de 2015. 
Una vez presentada al papa Francisco una precisa relación de todas las fases por parte del Cardenal Prefecto, el santo padre ratificó los votos de la Congregación para la Causa de los Santos.