Cartas dominicales

«Responsabilidad y esperanza solidaria»

Carta de Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el 5° domingo de Cuaresma 29 de marzo de 2020.
 
 En el contexto de un momento difícil para la humanidad, viviendo esta pandemia del coronavirus, donde hay tantas personas fallecidas, tantos afectados por la enfermedad y tanto temor, estamos transitando el tiempo litúrgico de la Cuaresma. Preparándonos para celebrar en pocos días la Semana Santa y el misterio central de nuestra fe que es la Pascua. El misterio del sufrimiento del Señor, de su pasión, muerte y resurrección. El evangelio de este domingo (Jn 11,45) -que sería bueno que lo podamos leer detenidamente orando y reflexionando- nos ayuda a no perder la esperanza, sobre todo en situaciones difíciles como la que vivimos estos días.
 
El evangelio que leemos nos ayuda a encontrar el fundamento de nuestra esperanza centrada en la resurrección: «Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?».
 
Como Obispo y Pastor, pero también como cristiano, como padre y hermano, quiero pedir con todos ustedes a Dios para que pronto se termine este flagelo que vivimos, esta situación de una pandemia que nos trae incertidumbre y dolor. En estos días hay mucho que pedir y agradecer. Pedir por tantísimas víctimas fatales, por tantos afectados, por todos nosotros, para que asumamos este momento con responsabilidad, pero a la vez sin pánico y con una esperanza creativa y solidaria. Tenemos el ejemplo de muchos hermanos que viven esta esperanza activa y solidaria en momentos, como éste, tan difíciles. Desde ya, médicos, enfermeros, trabajadores de la salud, pero también tantos otros que siguen prestando servicios diferentes desde la alimentación o el transporte, para que la gente esté abastecida; también los comunicadores que siguen trabajando para que la gente esté animada y bien informada; o nuestros sacerdotes, consagrados, religiosas, cristianos con distintos roles y ministerios.
 
Es cierto que, así como la solidaridad, también puede aparecer el egoísmo y el ensimismamiento del «sálvese quien pueda». En estos días también afloran problemas que revelan la fragilidad en la que viven muchos hermanos y hermanas nuestros. Los problemas sociales de quienes sobreviven en el día a día, en trabajos o changas informales, pequeños emprendimientos y negocios, todos estos padecen otros efectos de una cuarentena que los lleva a no tener cómo cubrir necesidades básicas.
 
La Pascua que celebraremos en pocos días nos llevará a experimentar desde la fe que la Vida triunfa sobre la muerte. Este es el fundamento de nuestra esperanza. En este momento difícil es cuando tendremos que estar atentos a ser responsables, cuidar a los demás y cuidarnos, y a la vez a ser protagonistas de una esperanza activa y solidaria desde el lugar en que estemos, atentos a los otros, rezando y sirviendo a los demás. Cristo, el Señor, nos dice: «Yo soy la Resurrección y la Vida ¿Crees esto?».
 
Les envío un saludo cercano y ¡hasta el próximo Domingo!
 
Mons. Juan Rubén Martínez, Obispo de Posadas.