Cartas dominicales

¿CREEMOS EN EL AMOR?

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas, para el 7° domingo durante el año

El texto del Evangelio de este domingo (Lc 6, 27-38) nos presenta el tema del amor a los enemigos. «Yo les digo a ustedes que me escuchan: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian […] Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra […] Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen?» Creo conveniente que meditemos estos textos que contienen grandes enseñanzas de Jesucristo el Señor, y así podamos ponerlas en práctica, especialmente aquello que nos denominamos cristianos y queremos ser discípulos suyos.

Es cierto que esta enseñanza puede parecer casi imposible de cumplirse considerando el contexto en el que vivimos, caracterizado por «el ojo por ojo», o bien, por la indiferencia y el individualismo creciente que lamentablemente se van dando como normales en nuestra cultura.

Estas actitudes que van empobreciendo nuestra vida social se perciben en numerosas formas de relacionarse que, en lugar de acercarnos, nos van alejando de los demás. Y los peores ejemplos de violencia, mezquindad y avaricia se dan en aquellos que tienen más poder y dinero. No podemos generalizar, para no ser injustos, pero, lamentablemente, si estamos mal en muchos aspectos de nuestra Patria, es porque los que tienen poder y ocupan lugares de conducción no tienen suficientemente en cuenta el bien común. ¿Cómo puede ser que se sucedan en el gobierno los unos y los otros y, la pobreza, la droga -para señalar algunas de las plagas actuales- sigan creciendo?.

Tenemos además una gran incapacidad para sentarnos a discutir, para comprender y encarar estas situaciones y tantas otras que van dañando seriamente nuestra sociedad. Las grietas aparecen cada vez más profundas.

En este contexto, parece utópico hablar de la posibilidad de respetar la disidencia de escucharnos los unos a los otros, aún con aquellos que piensan diferente o que tienen otro punto de vista. El Papa Francisco, en su primera exhortación apostólica «Evangelii Gaudium» nos dice: «El individualismo posmoderno y globalizado favorece un estilo de vida que debilita el desarrollo y la estabilidad de los vínculos entre las personas, y que desnaturaliza los vínculos familiares. La acción pastoral debe mostrar mejor todavía que la relación con nuestro Padre exige y alienta una comunión que sane, promueva y afiance los vínculos interpersonales.

Mientras en el mundo, especialmente en algunos países, reaparecen diversas formas de guerras y enfrentamientos, los cristianos insistimos en nuestra propuesta de reconocer al otro, de sanar las heridas, de construir puentes, de estrechar lazos y de ayudarnos “mutuamente a llevar las cargas” (Ga 6,2). Por otra parte, hoy surgen muchas formas de asociación para la defensa de derechos y para la consecución de nobles objetivos. Así se manifiesta una sed de participación de numerosos ciudadanos que quieren ser constructores del desarrollo social y cultural» (EG 67)

El evangelio de este domingo es una invitación a amar a todos, aún a aquellos que nos odian. Nos propone que la apertura y el diálogo con todos es la respuesta para sanar tantas heridas, odios, violencia e indiferencia en nuestra sociedad. Todos los cristianos estamos llamados a ejercer este servicio desde los lugares en que estemos.

El sábado 23, en la misa de 20:00 horas, en nuestro seminario «Santo Cura de Ars», de Misiones, asistimos a un acontecimiento esperanzador: el ingreso de varios jóvenes que experimentan el llamado vocacional a la vida sacerdotal como los Apóstoles del Evangelio. Como Pedro, Santiago, Juan o Mateo, experimentaron el amor de Dios y se disponen a dar su vida a Dios y al pueblo.

Esto nos manifiesta que, aún con tantos signos de odio y violencia, el amor misericordioso siempre está y estará en el corazón humano y en la sociedad. Si los que reflexionamos el evangelio de este domingo creemos lo que el Señor nos dice y queremos practicar lo que creemos, podemos tener esperanza.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo!

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas